Unidad I

 

Importancia de la motivación en el aprendizaje.        

En esta unidad puntualmente nos abocamos, además de otros temas, al análisis de la motivación. ¿Qué implica la motivación? ¿Cómo se relaciona con el aprendizaje?

La motivación, se puede decir que es un estado, en el que se anima a una persona a actuar o realizar algo. Son fuerzas que actúan dentro del agente y crean una disposición para participar en un comportamiento dirigido a un objetivo.

Para aprender, justamente necesitamos de cuatro factores: Inteligencia, conocimientos previos, experiencia y motivación.

Es primordial que el estudiante tenga el deseo de aprender, pero muchas veces esa motivación se ve limitada por la personalidad y la fuerza de voluntad de una persona.

Se puede decir que existen dos clases de motivación:

-      Intrínseca: es la que se genera en un individuo por una fuerza interna, por un interés de conocer el mundo, de explicar los fenómenos.

-    Extrínseca: Es el impulso que se le brinda a una persona que la llevan a realizar determinados hechos, conductas, actividades.

-   Motivación positiva o negativa: Que se relaciona más que nada con la carga emocional del estudiante.

-   Aquella que se encuentra centrada en el ego y otra en la tarea: es decir, la primera hace referencia a los deportistas que manejan un constante nivel de competición, y el segundo depende de los retos y resultados personales que uno pretenda adquirir.

En relación a la motivación extrínseca, podemos entender que existen varios factores que condicionan al aprendizaje, entre ellos, además de la motivación, debemos contar con la colaboración de otros agentes.

La pregunta problematizadora sería: ¿De qué forma podemos colaborar con nuestros estudiantes para que ellos se encuentren motivados, o de alguna forma, como se podría abordar la motivación dentro del aula?

Al respecto, podemos mencionar distintos tipos de aprendizajes, pero hay algo que hay que tener en cuenta al momento de iniciar una clase, un cuatrimestre, o las actividades académicas anuales, que es justamente generar un vínculo pedagógico con los estudiantes, conocerlos, realizarles entrevistas, test, juegos, y de esta forma descubrir hasta donde podemos evaluar el grado de motivación que presentan tanto de una unidad curricular como de una carrera en particular.  

Desde mi punto de vista, uno de los primeros pasos a realizar para evaluar el grado de motivación de mis estudiantes sería un cuestionario en el que deberán responder por verdadero o falso a las siguientes afirmaciones:

a.     Tengo vergüenza en manifestar mis opiniones delante de mis compañeros de clases.

b.     Mucha gente no se encuentra satisfecho con que haya iniciado mis estudios.

c.     Tengo un nivel de conocimientos menor al de mis compañeros.

d.     Estudiar me resulta pesado.

e.     Estudio para tener un trabajo.

f.       Muchas veces me desoriento en las clases del docente.

g.     Creo que en este curso como en esta carrera aprenderé cosas importantes.

h.     Me cuesta interrumpir al profesor cuando no comprendo.

Frente al planteo de una serie de preguntas anónimas, comenzaría con la realización de determinadas actividades que consistan principalmente en lo que a ellos les gusta (según el cuestionario evaluado), actividades que llamen su atención, que sientan interés, curiosidad en aprenderlo, y la mejor forma es a través de la realización de un trabajo de investigación, a los fines de potenciar el aprendizaje significativo y que puedan de esta manera ampliar sus propios conocimientos.

De esta manera, ellos verán la realidad a través de las investigaciones, siempre enfocándome como docente a reconocerles el trabajo que han realizado, las actividades volcadas en esa investigación y sobre todo reconocer el esfuerzo y el empeño. Luego, continuar con las actividades planificadas durante el año, la semana, o el semestre, siempre abocado al grado de motivación que presente cada uno.  

A continuación, les dejo un video, sobre cinco claves a considerar para motivar a los propios estudiantes.



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